domingo, 22 de noviembre de 2015

Relato-Reflexión - El camino mas largo

Aquí estoy, mirando a mí alrededor.  ¿Qué me ha hecho llegar hasta aquí? No lo sé, tampoco me importa. Detrás mía veo el camino que ya he recorrido, en realidad pocos pasos desde que salí, pero algo he recorrido. Pocos pasos desde que me decidiese a adentrarme en el bosque que se abre ante mí.
A mis espaldas veo, más allá del camino que ya he recorrido, un llano tranquilo, sencillo, sin árboles que oculten nada,  solamente un extenso mar de verde hierba que se extiende más allá de mi vista.  Hay un camino que dejo a mi espalda, más que un camino es tierra aplastada, bien definido, pero he llegado a su límite.
Ahora, delante de mí no veo ese camino, ha desaparecido. Las facilidades han quedado atrás. Delante de mí hay otro camino, uno más inhóspito. La tierra esta revuelta, llena de ramas y de raíces. No es un camino amplio, más bien estrecho, los arboles no permiten que sea más ancho.
Bajo mis pies aún están los últimos rastros del camino sencillo, un solo paso más y me adentro en el bosque. ¿Qué voy a hacer? ¿Vuelvo a la seguridad de mi valle o sigo ese camino? ¿Me arriesgo con un paso adelante o me conformo con un paso atrás?
Avanzar o retroceder. Siempre es el mismo dilema. Decido que lo mejor es no pensar, dejarme llevar. Doy un primer y tímido paso, el miedo se apodera de mí, no sé qué me puedo encontrar más allá. De pronto estoy caminando, tal vez no siempre con pasos seguros, pero siempre hacia delante.
Una rama traicionera se cruza en mi camino, me tropiezo. Me duele todo el cuerpo después de la caída. ¿Qué hago? Aún estoy a tiempo de darme la vuelta, o simplemente de quedarme ahí tirado ¿Por qué iba a arriesgarme a volver a caerme? Pero otra vez prefiero dejarme llevar. Me levanto, sé que me volveré a caer, siempre habrá una rama o una piedra que me intente derribar. Pero ¿Qué más da? Si me he levantado una vez me puedo volver a levantar cien.
De pronto me detengo ¿Qué es ese olor? Estaba tan concentrado recorriendo mi camino que no me he atrevido a vivirlo. En ningún momento me he detenido, no he parado a disfrutar. No he mirado a mí alrededor. No he visto el paisaje que me rodea.
A mí alrededor veo el marrón de los árboles, el verde de las hojas y de la hierba, cientos de tonos de verde. Pero no solo hojas verdes, también veo rojas y amarillas ¿Acaso es otoño? No puede ser, en algunos árboles también puedo ver que están florecidos ¿Entonces es primavera?
Tampoco puede ser, sobre mi veo el cielo azul, un precioso azul que me incita a soñar. Pero a lo lejos también veo el blanco de la nieve, pero no puede ser porque yo lo que siento es calor. Entonces ¿en mi camino se mezclan todas las estaciones? A cada paso que daba un nuevo paisaje se veía. ¿Y si en vez de mezclarse todo simplemente el tiempo pasaba rápidamente?
Debo de haberme parado en primavera, porque a mí alrededor únicamente veo flores.  Me agacho y cojo una flor blanca, un precioso lirio cuyo aroma atrae mis sentidos. No puedo dejar de apreciar su belleza, puede que no dure demasiado, pero quiero llevarla conmigo, tener para siempre el recuerdo de que, aunque peligroso, aunque me de miedo, mi camino siempre me deja recuerdos preciosos.
Con mi lirio enganchado en mi camiseta sigo caminando, siempre oliendo el sutil aroma de mi flor que me incita a seguir adelante. Aunque ahora no voy tan rápido, ahora me paro más a menudo, recojo más flores y las engancho allí donde puedo. Me paro y disfruto del paisaje, pues nunca es el mismo, a cada paso que doy sigue cambiando.
El camino se ensancha, cada vez veo un poco más de luz. ¿Habré llegado al final del camino? Cuando llego me doy cuenta de que no, no es el final, solamente un descanso, solamente un claro. Puede que haya recorrido la mayor parte, o solamente el principio. Puede que haya recorrido un kilómetro, o solamente una decena de metros. Ya me da igual, nada va a cambiar el hecho de que estoy decidido a seguir adelante, pase lo que pase.
Ese es mi caro, está en mi camino, es un descanso, un momento en el que lo veo todo más claro. Es mi claro, es mi momento, estoy solo en él, pero no por mucho tiempo.
De repente no estoy solo, en el claro aparece otra figura, una figura femenina. Ambos nos miramos, no sabemos qué hacer en realidad. Tengo miedo, no sé qué hacer. Al final me decido, me acerco a ella. No sé qué hacer, no sé qué decir, sin más le ofrezco mis flores, los recuerdos que he ido recogiendo durante todo el camino, porque comprendo que lo que me ha llevado a recogerlos no ha sido las ganas de tenerlos para mí, sino de compartirlos con alguien.
Al verla se lo que quiero, me da igual que haya recorrido una pequeña porción o gran parte del camino,  da igual que ese claro sea un simple descanso. Ahora tengo claro que en ese viaje llamado vida, el viaje más largo por el camino más desconocido, quiero que ella sea mi acompañante. Quiero que de la mano recorramos paso tras paso hasta llegar a nuestro destino. Juntos.


José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25)

2 comentarios:

  1. Muy bueno! pasate por mi blog de literatura
    letras-poesiayalgomas.blogspot.com

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