miércoles, 18 de noviembre de 2015

Relato-reflexión - Al Borde del Abismo

No veo nada. No sé dónde estoy, pero siento frio. Todo está oscuro, la oscuridad es tan profunda que devora todo a mí alrededor.
            ¿Cómo he llegado aquí? Intento recordar, pero mi mente está embotada. Me cuesta oír y respirar, como si estuviera inmerso en aguas oscuras, como si la nada hubiera devorado todo cuanto conozco. ¿Estaré muerto? No lo sé.
            Llevo tanto tiempo en este vacío que he perdido la consciencia del tiempo y la realidad. Solo estamos yo y el silencio, no hay nadie más.
            Noto un cambio, apenas perceptible pero está ahí. No es un sonido ni una luz, tampoco una presencia. Solo siento la certeza de que algo  está por ocurrir y ando en las sombras. No hay nada bajo mis pies, pero debo confiar en que no caeré. Solo puedo seguir adelante sin más.
            De repente choco contra algo, no sé lo que es pero ya no puedo ir más allá. Toco con las manos lo que me detiene, pero no logro identificarlo. No es frio ni caliente, ni áspero ni rugoso. Es una sensación extraña, sé que hay algo pero no me transmite nada al tacto.
            « ¿Por qué estoy aquí?» me preguntó una vez más
            La misma pregunta de siempre sin respuesta. Es frustrante no saber nada, si al menos supiera el motivo… De repente noto algo nuevo, algo que me es familiar. Es duro, frio. Palpo con mis manos buscando una pista, entonces toco algo redondo.
            « ¿Una puerta? » pienso al instante  «¿Qué hace aquí una puerta?»
            No lo sé, tampoco me importa demasiado pero quiero atravesarla. Giro el pomo, entonces esta desaparece. Asustado, lo busco a tientas en la oscuridad pero no está. Se ha ido pero no tiene sentido, las puertas no se desvanecen por arte de magia. Esperó un cambio. Pasan los minutos, pero no pasa nada. ¿Lo habré imaginado? No lo creo, siempre tuve imaginación pero no tanta como para imaginar una puerta sin verla antes.
            Entonces sucedió un cambio radical e inesperado. Donde antes solo había negrura la luz hizo su reino, tanta era la luminosidad que tuve que cerrar los ojos para no quedar ciego. Aun así la luz dañó mi vista, tarde unos segundos en volver a ver. Me sorprendí al ver cuánto me rodeaba.
            Antes todo era oscuridad, un negro tan insondable como un abismo sin final; en cambio ahora solo había un blanco impoluto, todo y a la vez nada. Si pensaba que me hallaba en un vacío ahora me quedó claro del todo. Ahora no tenía duda alguna, estaba solo en aquel espacio blanco que se extendía en todas las direcciones.
            Di un paso, el sonido resonó por todo aquel espacio. Definitivamente no entendía nada: primero una oscuridad en la que no había nada, ni siquiera sonido; y ahora una luminosidad donde hasta el más mínimo movimiento reverberaba como el tañido de una campana.
            « ¿Dónde estoy? »
            Una vez más no tenía la respuesta y de nuevo la única opción era avanzar. No había diferencia respecto  a unos instantes antes, podía ver por dónde iba pero seguía perdido. Era imposible orientarse en aquel blanco infinito, no tenía forma de saber en qué dirección iba. Ni siquiera sabía si aquello tenía sentido, ¿serviría de algo caminar sin rumbo?
            Entonces caí en la cuenta. Cuando estaba en la oscuridad había querido saber porque estaba aquí, poco después apareció la puerta. Quizás no fue causalidad, valía la pena intentarlo.
            «Quiero una salida»  me sentí estúpido pensando aquello, pero tampoco es que aquel lugar tuviera mucha lógica.
            Silencio. No pasó nada. Me lo esperaba, las cosas no eran tan fáciles. La vida en sí misma no lo es. Me quedé donde estaba, no tenía sentido moverme.
            Oí algo, un sonido débil pero no tenía duda de que había oído algo. Miré por todos lados en busca de la fuente de aquel ruido, pero solo veía blanco por todas partes. No lo había imaginado, estaba seguro de que oí un ruido. Me esforcé en encontrar lo que fuera que había hecho aquel sonido, tenía que estar por alguna parte. Solo tenía que encontrarlo.
            Vi algo, pero no estaba seguro de que en verdad fuera algo. Un punto negro, minúsculo, casi imperceptible a simple vista. Estuve a punto de pasarlo por alto. Era tan pequeño que era difícil no perderlo de vista.
            Caminé hacía aquel pequeño resquicio negro sin apartar la mirada ni un instante, no parpadeaba por miedo a perderlo de vista. No sé cuánto rato camine, pero sin duda estaba lejos. Cuando por fin lo alcancé estaba fatigado, no cabía en mí del asombro al ver el objeto.
            El punto resultó ser un cuadrado suspendido en el aire. Desentonaba como una mancha en una camisa, como un charco en medio de la calle, como una piedra rodeada de perlas. Simplemente estaba ahí, frente a mis ojos, clavado en el aire. Toqué alrededor del cuadrado pero no había nada, estaba sorprendido. Pensé que sería algo parecido a la puerta pero sabía que no era así, lo habría visto si ese fuera el caso.
            « ¿Qué se supone que tengo que hacer con esto? ¿Cogerlo? ¿Pulsarlo?» estaba confuso cuanto menos, incluso ofuscado.
            Dudé un momento antes de atreverme a tocarlo. Acerqué la mano con vacilación, pues no sabía lo que podía ocurrir. Mi mano atravesó el cuadrado, entonces algo nuevo ocurrió. Retrocedí receloso al ver que crecía hasta adoptar una nueva forma, una que era muy familiar: una puerta. No podía ser casualidad, que de todos los objetos lo que antes era un cuadrado se hubiese convertido en una puerta negra.
            Era extraña, no tenía picaporte. Veía oscuridad más allá. No, había algo más. Podía ver luz al fondo, apenas una chispa brillante pero ahí estaba, esperando a que cruzase. Di un paso al frente. Sin saber cómo ya estaba dentro, entonces igual que paso la vez anterior desapareció. De nuevo estaba rodeado por la oscuridad, pero había algo distinto esta vez. Podía ver luz brillando al fondo, el mensaje era claro: tenía que ir hacia la luz.
            A medida que me acercaba la luz era cada vez más grande, pero no más que la oscuridad que me rodeaba. Cuanto más me aproximaba mayor era la luz, pronto entendí que no se trataba de eso. Era una imagen nítida en una gran pantalla, tuve la sensación de estar en una sala de cine. Como si me hubiera leído el pensamiento, la imagen comenzó a moverse igual que si fuera una película.
            Vi la escena varias veces, aún así no podía creerlo. El chico que salía en la pantalla era yo y aquella escena era una parte de mi vida, pero no podía ser verdad. Repetía lo mismo una y otra vez y siempre terminaba igual: estaba jugando en un parque con mi mejor amigo, discutimos y salía de mal humor del parque, entonces un coche pasó corriendo y…
            De repente lo recordé todo. Lo que la pantalla me mostraba no era una ilusión, había pasado de verdad. Eso significaba…
            « ¿Estoy muerto?»
            No lo sabía y no había forma de que tuviera respuesta para eso. La escena se repitió una vez más y entonces la pantalla se apagó. Volví a quedarme en la oscuridad pero no por mucho tiempo.
            Oí el ruido de dos puertas abriéndose. Frente a mí apareció la primera, emanando una luz intensa que desterraba las sombras a su alrededor. A mi espalda surgió la segunda, una luz débil brillaba al fondo como un fuego titilante en la oscuridad.
            Estaba confuso y asustado, no sabía que puerta debía tomar. Ambas tenían luz, una más débil y otra más intensa, ¿pero cuál sería la correcta? Entonces ocurrió algo que fue decisivo para mi elección. Oí una voz que me llamaba a mi espalda, una voz tan familiar que podría haberla reconocido en cualquier parte.
            No había duda posible, seguí a la voz y atravesé la puerta de la débil luz. Mientras la atravesaba entendí una cosa, el mensaje que aquel lugar quería trasmitirme,  algo que debí entender hace mucho tiempo: La vida siempre da segundas oportunidades.


                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias :) La verdad es que este relato fue como un pequeño experimento, intente escribir algo nuevo desde una perspectiva diferente y salió bien :)

      Eliminar