sábado, 28 de noviembre de 2015

Reflexión - Una gran experiencia

          Este sábado pasé por una de las mejores experiencias de mi vida, una a la que llevaba mucho tiempo queriendo ir y por fin tuve la oportunidad. Una compañera de clase me dijo que se realizaba una quedada friki este finde y no me lo pensé dos veces, le dije que si enseguida. Tuve que madrugar pero mereció la pena, ya lo creo que sí.
            Os lo contaré con lujo de detalles. Llegué a Jaén a las 9:15 de la mañana, a las 10 o así llegué al recinto de la quedada. Tuve que esperar un poco pero la gente de la asociación Oborus (así se llama, quizás la hayáis oído mencionar) era muy amable  y me sentí a gusto enseguida. Eso no es algo fácil para mí, si bien es cierto que soy una persona abierta también soy muy tímido (vaya contradicción); pero la cosas es que me sentí cómodo desde el primer momento.
            Lo primero que pensé al entrar fue que era una pasada. El recinto era enorme: había un gran número de mesas (al menos unas 7) repartidas por la sala, una de ellas estaba llena de juegos de mesa (la mayoría de rol, como debe ser); a la izquierda estaba el escenario con un juego shooter preparado, y antes de eso, el mostrador con los miembros de la asociación; en una de las esquinas estaban las consolas, desde la Wii U con el Súper Smash Bros Brawl hasta la PS3 con el Injustice (juego de peleas de los protagonistas de los comics DC: Batman, Superman, etc.), y por último la PS2 con un Star Wars versus. Si pensáis que esto era poco esperad a leer lo siguiente, he dejado lo mejor para el final.
            Al fondo habían preparado un espacio a parte, separado por cintas del resto de la sala. Ese era el cuadrilátero para el Softcombat. Nada más oír el nombre tuve curiosidad y me apunté, aunque para ser sincero Fátima ya me dijo en qué consistía. El Softcombat eran simulaciones de combates con espada, las que usamos las fabricaron los miembros de la asociación y estaban muy bien hechas la verdad, la hoja reforzada con cinta gris y la empuñadura con cinta negra. No se me dio especialmente bien, de hecho fui el peor pero lo bien que me lo pasé lo compensaba. Tener una espada (aunque fuese de mentira) en las manos fue una sensación nueva, me sentía como los personajes de alguna de las historias que he leído y me encantó la verdad; tanto que voy a ir a todas las quedadas especialmente por el Softcombat (por las demás actividades también). Por mencionar a algunos de los participantes diré que había dos especialmente buenos: Skyrim, al cual conocí nada más llegar, y Tanque, el mejor de todos con diferencia (aunque claro luego me enteré de que llevaba muchos años practicando esgrima y pensé: “con razón no le gana nadie”).
            El torneo de Softcombat no fue sólo combates de espada. El torneo tenía cuatro partes: combates individuales, llevar la jarra vikinga (pasar con la jarra encima del hacha mientras los demás tiraban cosas para tirarla), lanzamiento de hacha y combates por equipos. Siendo sinceros lo que mejor se me dio fue la prueba de la jarra, aunque no la supere por confiado (siempre me la tiraban casi al final del tramo) pero fastidié los intentos de dos o tres participantes. Todas las pruebas me gustaron, pero ninguna tanto como la espada (en el párrafo anterior ya expliqué el porqué).
            Hice un montón de cosas, pero si las mencionará todas podría llenar seis hojas fácilmente, por lo que me contendré. Lo siguiente que quiero destacar son los juegos de mesa a los que jugué: un juego de adivinar llamado “Black Stories” que consistía en que uno leía el acertijo y los demás tenían que hacer preguntas de sí o no hasta averiguarlo; Jenga, el clásico juego de la torre de piezas (si alguien no lo ha jugado se lo recomiendo encarecidamente, mola mucho); un juego de reflejos llamado “Atrapa al fantasma”, en el que había que atrapar un objeto concreto en función de la carta que salía; y por último Mushkim, un juego de cartas de rol en el que hay que llegar al nivel 10 y fastidiar al resto de jugadores para ser el primero. Me gustaron todos pero especialmente Jenga y Mushkim, el primero por la tensión después de quitar cada pieza y el segundo por lo bien que se me da.
            A las 19:00 empezó la subasta (y sí, fue la ostia). No pude participar por ser nuevo y no tener logros (los puntos que se consiguen por ganar torneos). Se subastó de todo, algunas cosas me interesaban y otras no tanto. Hubo un poco de todo, desde apuestas razonables hasta apuestas ridículas por objetos que en mi opinión no valían tanto. Fue divertido ver cómo se picaban, además ver la primera me ayudó a entender cómo funcionaban (así sabré qué hacer la próxima vez).
            Lo último que me queda por destacar es el Softarchery o tiro con arco. Tuve suerte de poder apuntarme, menos mal que mi amiga tenía que irse y me dio su plaza. Cuando vi el arco me asuste un poco, era bastante grande y pensé que no podría tensar la cuerda; pero las apariencias engañan y resultó ser muy fácil. Pude hacer nada menos que 16 lanzamientos, 4 de práctica y 12 que puntuaban, 6 de cerca y 6 de lejos. Los primeros 5 tiros fueron un desastre, si nunca habéis tirado con arco os daré un par de consejos: apuntad siempre más bajo de lo que pretendéis porque al soltar la cuerda la flecha suele alterar su dirección ligeramente hacia arriba; y tened en cuenta que cuanto más tenséis la cuerda más posibilidades hay de que se desvíe la flecha.
            Tuve que irme a las 20:30 para no perder el bus, pero me lo pasé genial. He pasado por muchas cosas nuevas pero esta fue una de las mejores, por eso la repetiré tanto como sea posible e iré a todas las quedadas. Para terminar dejaré la clásica pregunta, ¿cuál fue vuestra mejor experiencia y qué sentisteis al terminar?

                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

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