miércoles, 30 de septiembre de 2015

Reflexión - Miedo a las nuevas experiencias

La verdad, hoy os iba a traer otro tema, un tema mas amplio, pero el hecho es que mientras lo escribía salio a coalición este tema, y aunque lo quería añadir dentro del otro me he dado cuenta que tenia tantas ganas de hablar sobre ello que le quitaría protagonismo a lo demás, así que mejor lo trato por separado.
Hoy vengo a hablaros de las nuevas experiencias, y es un tema que tratare por mi propia experiencia, válgame la redundancia. Y concretamente os quiero hablar de esas experiencias que antes de realizarlas no sabes si te gustaran, ya sea algún deporte, algún trabajo, algún curso, alguna materia o incluso escuchar un determinado tipo de música.
El problema que tenemos la mayoría de seres humanos es que a lo largo de los años se nos ha creado una burbuja alrededor. Un campo de fuerza que utilizamos para mantener alejado a todo aquello que no estamos seguros de si nos gustara, y por tanto no nos atrevemos a probar. Por ello nos mantenemos siempre alerta de cualquier cosa que creamos que puede romper esa burbuja, para mantenerla alejados de nosotros y asi no perder nuestra zona de seguridad. Y sinceramente, en mis pocos años de experiencia, me he dado cuenta de que ese es el mayor problema que puedes cometer.
Porque si no permites que nada mas entre en tu burbuja ¿Cómo vas a determinar tus gustos? Si no pruebas cosas nuevas no eres capaz de encontrarte a ti mismo, de crear tu propia identidad con las cosas que a ti te gusten, no las que han establecido que te deberían gustar. Y es que somos tan dependientes de las cosas que nos han enseñado que nos debería gustar que no solo no queremos acercarnos a las cosas nuevas, sino que nos asusta que entren en nuestra zona de seguridad.
Si sois amigos míos en Facebook hace un tiempo habréis leído sobre esto, sobre los miedos y como superando estos miedos podréis llegar a las mejores sensaciones de la vida. Experiencias que empiezas asustado por no saber si te gustaran o como reaccionaras ante ellas pero terminas deseando uqe no acaben nunca. Pero que mejor manera de explicar todo esto que poniéndoos ejemplos.
En primer lugar me gustaría hablaros de la música. Muchos de los que me conocéis sabeis que una de mis pasiones, aparte de la lectura y la escritura, es el carnaval. ¿Qué pensaríais si os dijese que antes no solo no me gustaba sino que no le veía sentido? Creía que era un estilo de música carente de sentido, que no me aportaría nada nuevo, aunque era demasiado joven cuando pensaba eso y ahora me alegro de estar equivocado. Corría el año 2006 y yo escuche una chirigota, pero no de pasada, sino que la escuche a conciencia, El Sheriff nos trajo ese año “Los Aguafiestas”, y esos guardias civiles me abrieron los ojos, me mostraron un mundo nuevo que se abria ante mi. Porque con el carnaval no solo he conocido un nuevo estilo de música, sino que he conseguido mucho mas, he conocido gente maravillosa, que aunque a alguien aun no conozca en persona es parte ya de mi familia, también he pasado momentos grandiosos, noches sin dormir para escucharlo todo. He vivido como una de esas personas a las que oía cantar con el corazón en un puño y los pelos como escarpias me decía “Illo loco “Los Inmortales” que bastinazo de disfraz picha, anda vamos a hacernos una foto”. He reido, he llorado, en definitiva, he sentido, y todo gracias a dejar de lado mi burbuja y dejar que entrase algo nuevo.
O, también dentro de la música, me parecía inconcebible para mi escuchar el rock nacional, el máximo de rock que yo escuchaba era Queen, hasta que yendo en el coche con una amiga puso un grupo que a ella le apasionaba, así conocí a Marea, y ahora mismo no paro de escuchar su música
Pero no solo me ha pasado con eso, os pondré dos ejemplos mas antes de despedirme:
Primero de un curso. Este verano, me fui a Madrid con un amigo, a un curso de Inmersión en la Lengua Inglesa por la UIMP (Por cierto se lo recomiendo a cualquiera que pueda hacerlo) y puedo decir que no solo estaba asustado, estaba aterrorizado. Si a mis 20 años aterrorizado, porque esa semana seria el mayor tiempo que me pasaría viviendo en un sitio lejos de algún familiar, y la verdad, me lo pase como un niño chico. El miedo desapareció el primer día, cuando uno de los que serian mis futuros compañeros dijo de ir a tomarnos algo, y que gran elección tome al decidir romper la burbuja y dejar entrar esa experiencia. He pasado momentos buenos, y momentos mejores, he conocido gente maravillosa, he conseguido aprender ingles, no solo aprenderlo sino mantener conversaciones largas con gente y sobre temas que nunca creía que iba a hablar en ingles, como la Historia, otra de mis pasiones. Pero lo mejor de todo fue que, por romper mi burbuja, consegui acercarme a gente nueva, conseguí atreverme a conocerlos y conseguí pasármelo tan bien que hasta fui a la discoteca, y creedme, yo nunca voy a las discotecas.
El otro es un trabajo. Bueno no puedo considerarlo como trabajo porque en realidad fue un voluntariado, no cobraba por ello, pero me permitió decidirme sobre aquello a lo que me quería dedicar. Para que me podáis entender os diré que estudio Geografía e Historia, y pese a lo que pueda parecer en mi universidad solo lo orientan a la enseñanza, a ninguna otra salida. Pero yo se que enseñando no soy de los mejores por mi falta de experiencia. Me entere que había un voluntariado en un yacimiento arqueológico cercano a mi pueblo, pero el primer año, por miedo, decidí no apuntarme. Al segundo año fue mi madre la que me apunto, y yo fui con miedo el primer día, creyendo que no me terminaría gustando. Solo conocía a una persona de las mas de cuarenta que había, pero la final del día había tomado una decisión, volvería todos los días durante el verano, y así lo hice, incluso días que había feria y solo estaban los arqueólogos. Gracias a que, esta vez por obligación, tuve que superar ese miedo que me embargaba he descubierto una profesión a la que me quiero dedicar, he conocido gente maravillosa, he descubierto que si trabajas duro no solo te ganas la confianza de la gente, sino que consigues “ascender”, puesto que, aunque seguía siendo voluntario, en mi segundo año, durante el poco tiempo que pude estar, yo no era un voluntario mas, trabajaba haciendo lo mismo que los arqueólogos, junto con unos pocos voluntarios mas que se habían ganado la confianza, y ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, que como os digo, empezó con miedo.
Esto ya se esta alargando demasiado, la verdad, asi que para terminar os dejare un consejo. Asustaos ante las nuevas experiencias, hacedlo, de verdad, y reconoced que estáis asustados. Pero no os limitéis a asustaros y decidid ir mas allá, probad aquellas experiencias que os asustan, dadle oportunidades a aquello que creéis que no os gustara, haced esto en mayor o menor medida y probablemente descubráis cosas nuevas que se convertirán en vuestras pasiones.


José Carlos Ortega Díez (@Orteguilla25)

1 comentario:

  1. Desde luego,siempre tenemos miedo y por culpa de ese miedo dejamos pasar muchas oportunidades,que gran verdad y que buen post como siempre :)

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