martes, 25 de agosto de 2015

Relato-Reflexión - Espíritu Libre

    La luna brilla en el cielo, está particularmente bella en esta ocasión. Refulge en la oscuridad seguida de su sequito de damas brillantes, iluminando tenuemente el firmamento nocturno.
            Oigo al primero de mis hermanos en la distancia, su voz se expande por el valle hasta donde alcanzan mis orejas y más allá. No tardo en responderle, dejando que mi aullido alcance a todo aquel que pueda oírme.
            No tardo en darme cuenta de que ando alga mal, mis sentidos me alertan de que el peligro se acerca. El primer estruendo rompe la quietud de la noche, como una piedra quebrando la calma del agua. Varios más siguen al primero, acabando con la paz de la llanura a la que llamo hogar.
            Debo saber que ha pasado, mis patas corren rápidas, impulsadas por el viento. Noto el viento acariciando mi pelaje y me dejo llevar por mis sentidos. Está oscuro pero no necesito luz, mis ojos ven en la oscuridad sin ningún problema. Percibo ese fatídico olor que trae la desgracia, con cada paso es más fuerte.
            Mi hermano corre hacía mí, su pelaje está tenso y crispado por la amenaza. No es necesario decir nada, se une a mi carrera y nos alejamos de allí. Sabemos que no estamos a salvo, las armas que portan los cazadores no son el único problema.
            Oigo sus ladridos tras nosotros, nada amigables y sin rastro de camaradería. Su mensaje es claro: quieren darnos caza porque así se lo han ordenado.
            Nunca entenderé porque los perros obedecen a los humanos, ¿cuál puede ser la razón que los motive a la sumisión voluntaria? Hubo un tiempo en el que sólo había lobos y así debió ser por siempre, pero mi raza disminuía cada vez más mientras la suya aumentaba. Debería considerarlos traidores, pero no podía hacerlo. Por mucho que nos cazaran aún quedaba algo de su antigua naturaleza lobuna en ellos, apenas un vestigio de lo que debió haber sido.
            No quiero pelear, pero no tendré otro remedio si los míos se ven amenazados. Soy un lobo, un espíritu libre que sigue su propio camino. No quiero hacer daño a nadie pero no dudaré en usar mis colmillos para defender la libertad que nos pertenece.

                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

4 comentarios:

  1. Adoro los lobos, sin duda me ha encantado tu reflexión. :)

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  2. Me alegra que te haya gustado, siento gran admiración por estos animales y si tenía que escribir desde el punto de vista de un animal sin duda tenía que ser el lobo :)

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  3. ¡Ole! Me encantan los lobos,bonito relato :)

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    1. Muchas gracias, la verdad es que mis lobos son mis animales favoritos :)

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