lunes, 10 de agosto de 2015

Relato - La Creacion de la Vida

Hubo un día en el cual la elegancia y la belleza, aburridas, fueron a pedir a la inteligencia que creara criaturas con alma y carne que llenaran de vida el mundo. En un arranque de genialidad, la inteligencia creo el concepto de vida y le dio diversas formas: pequeñas y grandes, peligrosas y tranquilas, diferentes y similares, etc. La inteligencia dio forma a tantas criaturas como los límites de su imaginación le permitieron, una vez terminada su obra llamó a sus amigas para que contemplaran su creación. Quedaron asombradas con el resultado, no habían esperado menos de inteligencia. Durante un tiempo disfrutaron de la vida pero no había ninguna criatura que destacara por encima de los demás, todas eran diferentes y únicas pero eso no era suficiente para ambas.
Con un nuevo reto en mente volvieron a ver a inteligencia, contando con que su buena amiga fuera capaz de lograr su nuevo pedido. Fue belleza la que se lo pidió:
—Cumpliste con nuestra petición, pero no nos sentimos satisfechas. Has creado muchas criaturas, pero ninguna puede crear nada. ¿Serías capaz de crear un nuevo ser con la capacidad de crear y la inteligencia necesaria para ello?
Inteligencia quedó sorprendida por la petición de sus amigas, sin duda un reto a la altura de sí misma. Aceptó encantada lo que le pedían y marchó de viaje, prometiendo que volvería con una criatura que sorprendería a ambas. Fue a la montaña más alta para observar el mundo y a todas sus criaturas, pensando en cómo realizar la tarea encomendada. Podía crear una criatura nueva, no le sería difícil en verdad pero no era eso lo que quería, debía ser de otra forma.
Mucho tiempo pasó inteligencia en la montaña y no hallaba la respuesta que buscaba, así pues decidió ver la vida de cerca y descendió de la montaña para observar a las criaturas que había creado. Ninguna de ellas parecía la adecuada, no quería decepcionar a sus compañeras con una criatura indigna de su pedido. Fue un día como cualquier otro cuando encontró lo que buscaba.
Caminando por el mundo encontró a una de sus criaturas, aquella a la que llamó mono. Lo observó coger una piedra y lanzarla, un gesto tal vez simple pero inteligente sin duda. Durante un tiempo observó las acciones de mono, se sorprendió al ver que no solo lanzaba cosas sino que también podía cogerlas e incluso usarlas. Lo había decidido, mono era la criatura que inteligencia necesitaba. Una noche se acercó a mono para hablarle:
—Te he observado durante un tiempo y estoy maravillada, por eso tengo algo que pedirte. Si aceptas serás diferente a los demás.
El mono lo meditó durante unos segundos.
—No quiero ser distinto, pero tengo curiosidad. Aceptaré lo que me pides.
Feliz por la noticia, inteligencia volvió junto a sus amigas acompañada de mono. Tal fue su sorpresa cuando la vieron aparecer acompañada del animal, en aquella ocasión fue elegancia quien habló:
— ¿Qué criatura es esa?
—Soy mono y tengo curiosidad —respondió el animal.
La respuesta fue una sorpresa para ambas, simple pero sincera.
Por la noche solo quedaron inteligencia y mono, hicieron lo que debían hacer y se unieron, dando forma a una pareja de nuevas criaturas. Tenían la piel suave, podían caminar erguidos y sus ojos estaban llenos de curiosidad e inteligencia por igual. A la hembra la llamaron mujer y al macho lo nombraron hombre. Ambos eran las criaturas más inteligentes del mundo y los primeros de una nueva especie, la humana.
Orgullosos por el fruto de su unión, inteligencia y mono enseñaron la pareja a elegancia y belleza, que no cabían en sí del asombro. Tal fue su impresión y alegría que les otorgaron sus dones: elegancia les dotó del buen gusto, la capacidad de escoger adecuadamente y la gracilidad, es decir, la elegancia a la hora de moverse y actuar; en cambio belleza les otorgó la capacidad de sentir y apreciar lo hermoso de la vida, además de hacerlos bellos y sensibles a la belleza. De esa forma los dos humanos crecieron con lo mejor de cada una de las tres amigas, pero no todo fue felicidad.
Cuando aún eran pequeños llegó el desastre, inteligencia y mono cayeron presos de una enfermedad que acabó con su vida. El día de su muerte el cuerpo de mono quedo inerte e inteligencia se disipó en el aire, esparciendo su esencia por todo el mundo y otorgando una pequeña parte de sí misma a cada una de las criaturas que había creado, insignificante en comparación con la de sus hijos pero ese sería su regalo para el mundo.
Elegancia y belleza lloraron durante muchas noches por la muerte de sus amigos, más tomaron una decisión: algún día se encontraría con su amiga pero no sin hacer antes una elección, la misma que inteligencia tomó en su día. Esperaron a que los hijos de inteligencia pudieran valerse por sí mismos, entonces se separaron y juraron encontrarse cuando encontraran una criatura a la altura de sus talentos.
De esa forma comenzó el viaje de elegancia, que buscó durante muchas lunas hasta la mágica noche en que encontró a su elegido. Era una criatura esbelta, de pelaje claro, caminaba sobre cuatro patos y tenía una larga cola. Su color negro la fascinó e intrigada se acercó a la criatura para preguntarle su nombre, pues no recordaba como bautizó inteligencia  a esa criatura.
—No poseo nombre. Hay gatos con nombre como los tigres o los leones, pero ese no es mi caso.
Su respuesta tenía algo de misterio, lo que encanto a elegancia y decidió que debía ser  aquella criatura la adecuada.
—Ven conmigo y tendrás nombre, serás reconocido por tu elegancia si aceptas lo que te pido.
Se mostró algo receloso, pues era parte de su naturaleza. Tras un momento de silencio habló.
—Me intriga lo que me pides, pero solo aceptare con una condición. Seré libre de ir a donde quiera en todo momento, jamás podrás atarme ni retenerme. Solo así me tendrás a tu lado.
No le molestó lo que el animal pedía, elegancia aceptó encantada y ambos marcharon de vuelta a la montaña. Para su sorpresa belleza ya había vuelto pero estaba sola, eso sorprendió tremendamente a su amiga. Belleza respondió con una gran sonrisa.
—No había criatura viva a la que quisiera dar mi don. Lo que en verdad deseo es crear algo nuevo, una criatura nueva que pueda dotar de belleza al mundo y hacerlo más hermoso.
Elegancia no cabía en sí del asombro, no pudo evitar preguntar a su amiga como conseguiría semejante tarea. Entonces belleza le mostró una pequeña semilla, apenas más grande que un guijarro. Su confusión no hizó sino aumentar.
— ¿Cómo puede ser bello algo tan pequeño? —Preguntó elegancia confundida.
—Con cariño y un poco de agua esta pequeña semilla dotará de belleza al mundo —respondió belleza con convicción.
Sin dar más explicaciones todos durmieron. A la mañana siguiente observaron la creación de belleza, igual de sorprendente que las creaciones de inteligencia. La montaña se había llenado de colorido, multitud de pequeñas criaturas brotaban de la tierra y se mecían con el viento. Surgían del suelo igual que la hierba pero eran mucho más bellas, más no solo estaban presentes en la montaña sino mucho más allá. Ahora todo el mundo estaba habitado por esas nuevas criaturas, la variedad de estas era tanta como la de los animales. Belleza era perezosa y las nombró a todas por igual, para ella sus creaciones eran las plantas y así las llamo, todas eran diferentes pero únicas y así debía ser.
Las plantas eran hermosas sin lugar a dudas pero nada tenía que envidiar la prole de elegancia, que tuvo a tres hermosas criaturas semejantes al gato sin nombre pero distintas y salpicadas de manchas negras. Todas tenían el mismo color de pelaje y las mismas manchas pero eran diferentes entre sí: el primero de ellos era más esbelto y alto, la segunda algo más pequeña y de mirada astuta, en cambio el tercero se movía con gracia natural. A cada uno de estos felinos les dio elegancia un nombre: nombró al primero como guepardo porque podría correr más deprisa que sus hermanos, la segunda recibió el nombre de jaguar por la astucia de su mirada y su carácter pícaro, al último lo llamó leopardo por la elegancia de sus movimientos y por ser el más listo de los tres.
Ambas amigas se dieron la enhorabuena por sus creaciones y vivieron felices durante un tiempo, más llego la fatídica enfermedad que puso fin a sus vidas. Elegancia y belleza se disolvieron en el aire y repartieron un pequeño pedazo de su esencia a cada criatura del mundo, solo las plantas no recibieron los dones pues no necesitaban ser más bellas ni ser elegantes.
Las tres amigas se reencontraron así por fin y dejaron su legado en el mundo. Si os preguntáis el motivo porque desaparecieron lo explicaré ahora: eran esencias, incorpóreas y sin cuerpo, inmortales y eternas, pero con una limitación. Si alguna vez se mezclaban con alguna de sus creaciones, criaturas mortales que no debían compartir sus dones, sufrirían una enfermedad que las regresaría al plano de donde vinieron y las haría desaparecer del mundo disolviéndolas en el aire. Se sacrificaron para dar vida al mundo, cada una dejando un legado distinto: inteligencia dio luz a los animales y las personas, belleza hizó hermoso al mundo con las plantas y elegancia dejó atrás a los tres felinos, que compartían su don en distintas formas. Así fue como se creó la vida y cada criaturas se beneficio de los dones de las tres amigas.

                                                           Antonio Galindo Ló

4 comentarios:

  1. Buenas a los dos, he estado leyendo vuestro blog (aunque me quedan un par de entradas de las antiguas) y quería deciros un par de cosas, sin ánimo de ofender, y con buena fe, conmigo nadie lo hizo en su momento y hubiera agradecido consejos, así que lo haré yo con vosotros, y después hacéis lo que deseéis, cómo no.

    En primer lugar, lo bueno. Me gusta que la gente haga iniciativas y que escriba, y lo vuestro no tiene mala pinta; mezcláis relatos con las cosas que pensáis, y eso le da más juego al blog, el que seáis dos comparte la carga y se puede escribir bastante más que si fuese una sola persona.

    Ahora bien, hay cosas que mejoraría:
    - La ortografía, en especial los signos de puntuación, y las mayúsculas; es normal tener errores (¿quién no los tiene? Yo el primero) pero si un lector las ve demasiadas veces y muy seguido, el texto pierde fuerza.
    - La estructura. De vez en cuando podemos hacer un texto largo sin pausa y no pasa nada. Pero vosotros, la mayoría de los textos que he leído son largos, esto no es malo en sí, pero lo es cuando todo está muy seguido. Eso crea monotonía, y quita las ganas de leer porque todo aparece muy junto, muy pesado. Os recomendaría usar más los puntos y aparte, y dejar cierto espacio.

    Y poco más, espero de verdad que os sirva y que sigáis con esto, os vigilo jajaja

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  2. Buenas, tanto yo como mi compañero te agradecemos los consejos. Siempre viene bien contar con un poco de apoyo. Tendré en cuenta tus sugerencias, la verdad es que cometo errores de ortografía que no debería y tengo que tener más cuidado con eso. Muchas gracias por pasarte, un saludo

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  3. Que bonita historia :) Me a gustado muchísimo la verdad,me gusta como escribes y desde luego tienes talento :)

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