martes, 18 de agosto de 2015

Reflexion; El material del que se hacen los sueños

Todo en este mundo está hecho de algo, ya sean cosas fabricadas por los humanos o producto de la madre naturaleza. El hecho de que todo se construye y todo se destruye es un principio básico, nada es indestructible ni nada es imposible de crear. Creemos que podemos hacerlo, pero simplemente hay cosas que jamás podemos controlar. Una de ellas son los sueños. 
Existen diferentes clases de sueños. En mi opinión podemos clasificarlos en tres grupos: los sueños que proyectan nuestra mente mientras dormimos, los sueños que nos imponemos a nosotros mismos como objetivos y los sueños rotos. Puede parecer sencillo de explicar, ¿pero realmente lo es?
 Muchos han intentado explicar los sueños y hay una gran cantidad de interpretaciones sobre los mismos, sin ir más lejos tengo un libro bastante grueso sobre el tema en mi estantería. ¿Qué pienso yo? Para mí los sueños son algo más que un simple concepto, permitidme que os lo explique.
Los sueños, como bien he dicho al principio, no son una sola cosa constantes, inalterable, definida. No, cada persona tiene su propio sueño y jamás puede apropiarse del de otra. Pongamos un ejemplo: una persona altruista soñará con poder ayudar a los demás, mientras que una persona avariciosa soñará con enriquecerse sin límites.
Si entendéis esto os será más fácil comprender mi punto de vista. Para mí los sueños pueden dividirse en esos tres grupos por una cosa muy sencilla: cada uno tiene una naturaleza distinta. Por ejemplo comparar un sueño que tenemos al dormir con un sueño que queremos lograr es una locura, es más, dudo que alguien lo entendiera si tratarás de explicárselo y que hasta tú mismo llegarás a ver tu error; ya puestos mejor explico de que creo que está hecho cada tipo de sueño.
En primer lugar tenemos los sueños creados por nuestra mente o, para hacerlo más simple, sueños. Los sueños son aquellos que solo podemos tener cuando nos encontramos durmiendo, los que son productos de nuestro subconsciente, esa parte de nuestra mente que está más activa durante el sueño. Podemos soñar cualquier cosa pero, sea lo que sea, estará condicionada por nuestros recuerdos o conocimientos. Nuestros sueños dependen de lo que sabemos y eso incluye prácticamente todo: temores, esperanzas, saberes, anhelos; por eso también podríamos decir que tendríamos tanto sueños como pesadillas, la otra cara de la moneda.
  Nadie puede controlar lo que sueña, ni siquiera la persona con más imaginación podría lograr una hazaña así. Algún que otro estudioso ha tratado de interpretar los sueños, pero es algo tremendamente complicado. No digo que sea un error o un acierto, pero desde luego no es sencillo. A raíz de todo esto la respuesta es la siguiente: el material de este primer tipo de sueños somos nosotros mismos, más concretamente nuestra mente, nuestros recuerdos y nuestros miedos, incluso nuestra personalidad. Si habéis estado atentos seguro que entendéis el porqué.
Ahora pasemos a la segunda clase de sueños, estos son los sueños-objetivo o metas. Los humanos siempre hemos tenido anhelos y afán de conseguir algo en particular, ese algo que para cada persona es diferente. Esta clase de sueños son el reflejo de ese interés por lograr algo y nada tienen que ver con el primer tipo, de hecho son muy diferentes.
Cada persona tendrá una meta, un objetivo que quiere conseguir a toda costa, algo que necesita de forma consciente e inconsciente y se pasa toda la vida buscándolo hasta que lo consigue. Conseguir estos sueños es la mayor de las dichas, te hace sentir realizado y completo. Lo que forma estos sueños es la esperanza, esa emoción inquebrantable que nos impulsa a confiar y tener paciencia, a luchar por conseguir nuestra meta por muy difícil que sea.
Por desgracia no todo es tan bonito como lo pintan y en cada familia hay una oveja negra, esos son el último tipo de sueño y en mi opinión son los peores. Los sueños rotos son el resultado del fracaso al intentar conseguir nuestra meta, la desgarradora consecuencia de luchar para lograr algo y no conseguirlo por mucho que lo hayamos intentado. El dolor que producen es mucho más consciente que cualquier pesadilla, mucho peor que cualquier herida, pues según dicen “las heridas del corazón son las más difíciles de sanar” y en mi opinión es verdad.
Sinceramente odio los sueños que nunca llegan a realizarse. Yo siempre digo que hay que darlo todo para cumplirlos y evitar que los sueños desaparezcan como el humor en el aire. Estos sueños son los restos de las ilusiones y el esfuerzo perdido, lo único que queda después es una herida que no se cierra y frustración cada vez que recordamos el fracaso.
 Como habréis comprobado a medida que leíais, no siempre hay final feliz y los sueños no escapan a esa regla. Los sueños pueden ser tanto buenos (sueños, metas) como malos (pesadillas, sueños rotos).
Esta es mi reflexión sobre los sueños y, creedme, me ha llevado mucho tiempo llegar hasta ella pero no dejéis que mi opinión condicione la vuestra. Estar de acuerdo con la opinión de otra persona no es malo, pero tampoco es adecuado tomarla como la única verdad. Miradlo de esta forma: si todos hubieran tomado por buenas las ideas de otros no habría nuevas historias, no nacerían nuevas teorías; estaríamos atrapados en un bucle de repetir lo que otros han hecho antes que nosotros y, al menos para mí, eso sería una vida muy aburrida.
Si alguien cree que llevo razón me alegrare, pero sinceramente espero que no se quede ahí y forme su propia opinión. ¿Qué pensáis vosotros de los sueños? Aventuraros a buscar la respuesta vosotros mismos. Después de todo, los sueños siempre son el principio de un largo viaje.


                                                           Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

2 comentarios:

  1. Yo sinceramente pienso que tienes mucha razón,hay varios tipos de sueño y creo que los as explicado bastante bien,muy buen post :)

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  2. Esta reflexión tiene ya su tiempo, creo que uno año y medio de vida y así. Como mis post anteriores, le dí un pequeño lavado de cara pero en esencia sigue siendo la misma. Me alegro de que te gustase, es agradable tener un comentario tuyo siempre :)

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