martes, 21 de julio de 2015

El fuego en la Noche: El Escuadron de Los Lobos

En el cielo aún quedaban girones de las nubes de tormenta que, hasta hacía apenas unas horas, habían poblado el cielo, llenando el suelo de agua, que no tardo en convertirse en denso barro.
A pesar de haber llovido, era tal la belleza del paisaje donde se encontraban que alguno de los guerreros, los más novatos, se encontraban maravillados observándolo, mientras que los más veteranos únicamente podían pensar en cómo quedaría al acabar la batalla. De estos, pocos se paraban más de unos segundos para admirar el paisaje, estaban más preocupados de afilar sus armas y comprobar que sus armaduras y escudos estaban en perfectas condiciones, a pesar de estar llenos de arañazos y surcos.
Doce mil hombres se habían desplegado para presentar batalla, pero sus enemigos no eran otros que las hordas de cortzs, antaño humanos corrompidos por el poder del mal, que los convirtió en semi-demonios, mas rápidos y fuertes que los humanos. Los únicos entre los humanos que eran capaces de reducir las capacidades de los cortzs eran los magos, pero estos no abundaban. Siglos atrás, cuando la magia aun poblaba el país de Fusniro, no era difícil encontrar a algún mago o brujo, algunos más poderosos que otros, pero todos capaces de hacer frente a los cortzs. Ahora en cambio era difícil encontrar más de un centenar de magos, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de estos no querían participar en las guerras contra los cortzs.
Lo que si abundaban eran voluntarios que se prestaban a combatir a sus acérrimos enemigos. Por desgracias la mayoría no tenían los recursos suficientes como para permitirse sus propias armas y armaduras, por lo que era el rey el que debía proporcionárselas. Muchas de las armaduras mostraban las mellas de la edad y del uso, algunas incluso aun mantenían algún rastro de la sangre de sus anteriores dueños. De estos voluntarios la mayoría no tenía preparación, por lo que suponían más un estorbo que una ayuda.
Pero de estos doce mil hombres todos habían sido entrenados, puede que muchos no hubiesen entrado todavía en combate, pero sabían lo que debían hacer, aunque desconocían el poder de sus enemigos.
            Los soldados  humanos se dividían en grandes compañías de mil hombres, dirigidas cada una de ellas por un general, subordinado a su vez de un general supremo, que en esta batalla era el rey Firtos. Cada compañía estaba agrupada en divisiones de cien guerreros, dirigidos por un capitán y cada diez hombres formaban un escuadrón y era dirigido por un teniente.
            Retsi, el teniente de Los Lobos, uno de los escuadrones de la tercera compañía, se encontraba sentado encima de un tronco afilando su espada junto con sus compañeros. Su escuadrón tenía encargado defender el centro del ejército humano junto con su compañía, formando parte de la guardia de batalla del rey, entre los guardianes y los arqueros. A su alrededor, los nueve miembros restantes de su compañía, se preparaban para el combate, aunque todos estaban pendientes del único novato que formaba parte de su compañía
            -¿Contra cuantos cortzs nos enfrentamos hoy?- Pregunto Retsi mientras comprobaba cuan afilada estaba su espada cortando el vello de su brazo.
            -Según me han dicho serán unos mil- respondió uno de sus compañeros mientras comprobaba las correas de su armadura.
            -Entonces los masacraremos, los superamos en doce a uno- respondió el miembro más joven de su escuadrón, entusiasmado por entrar en combate por fin.
            -Se nota que es la primera vez que combates contra ellos Gort, yo no me sentiría seguro hasta superarles treinta a uno, como mínimo, y solo si contásemos con un centenar de magos, no con una decena como tenemos. Tendremos suerte si hoy salimos un cuarto de nosotros con vida- respondió Retsi mientras guardaba su espada en la vaina y empezaba a comprobar el correaje de su armadura.
            Las palabras cayeron como un mazo sobre el joven guerrero, llevaba poco tiempo junto a sus veteranos compañeros pero había aprendido que si ellos consideraban que tenían pocas posibilidades lo único que podía hacer era intentar no quedar mal durante el combate y así evitar que su escuadrón quedara mal, únicamente podía luchar hasta el final. Había ocupado un gran puesto en el escuadrón, el guerrero al que sustituía no solo había sido un guerrero experimentado, era uno de los guerreros más afamados del ejercito del rey Firtos, y murió en emboscada llevada a cabo por los cortzs en la que consiguió llevarse consigo a dos de sus enemigos.
            De entre sus compañeros al que más admiraba era a Retsi, por lo que había descubierto apenas tenía veintiséis años pero llevaba ya tanto tiempo luchando que se había ganado el respeto de todos los miembros de su compañía. No era ni alto ni bajo, ni musculoso ni débil, pero según le habían contado sabía dirigir sus golpes hacia los puntos flacos de sus rivales con tal maestría que resultaba casi imposible de esquivar, aunque con la suficiente rapidez se podían bloquear. Tenía el cuerpo perfecto para ser un guerrero, si fuese demasiado bajo no podría acertar los puntos clave de sus enemigos, la altura lo que haría era proporcionar más espacio para que sus enemigos atacasen. Los músculos le ralentizarían, pero si fuese escuálido no tendría la fuerza para dañar a los cortz
            Poco se conocía del pasado de Retsi, únicamente se sabía que un día apareció en el ejército para alistarse y desde entonces se había dedicado a luchar. Habían pasado seis años desde que se alistara y sorprendentemente había rechazado un puesto de capitán, según decía era demasiada responsabilidad, aunque si acepto el cargo de teniente de su escuadrón.
            De repente se oyeron unos cuernos a lo lejos, los llamaban a las armas, la batalla no tardaría en empezar. Los hombres sabían dónde tenían que colocarse por lo que fueron rápidamente a sus puestos.
            El escuadrón de Retsi se encontraba cerca del frente del ejército. Delante de ellos se encontraban los soldados más curtidos en el combate, a sus espaldas los menos hábiles y experimentados. El enemigo no tardó en aparecer, cuando Gort los vio emerger comprendió a que se refería Retsi. Los cortzs eran casi dos veces más grandes que el humano más grande del ejército. Llevaban armaduras negras aunque todos  eran blancos como la cal, algunos tenían incluso cuernos, no en vano eran descendientes de antiguos hombre que habían sido sucumbidos por el mal y eso conllevo que con el paso de los siglos se fueran deformando. Aunque algunas teorías decían que eran fruto del cruce entre hombre y demonio.
            Antes de que los cortzs se acercaran a las posiciones humanas el teniente Retsi salió de la formación para hablar con uno de los tenientes que se encontraban en la retaguardia encargados de los arqueros.
            -Tuisto, que tus hombres no dejen de disparar sus flechas, cuantos más podamos derribar desde distancia mejor- dijo antes de girarse. Cuando estaba a punto de volver a su posición dijo- si hace falta manda a alguno de los jinetes para que consigan más flechas en el castillo más cercano, pero que no dejen de llover los proyectiles sobre ellos.
            Cuando Retsi volvió a su puesto en la formación los cortzs ya estaban a punto de llegar al frente humano. Las flechas apenas tardaron en volar hacia el enemigo, pero para sorpresa de los soldados los cortzs apenas se inmutaban cuando una flecha se clavaba en sus armaduras, ni siguiera cuando se clavaba en alguna parte de su cuerpo que estuviese sin proteger.
            Algunos aparecían con hasta diez astas de flechas clavadas y sin dar apenas signos de dolor. La carga de los cortzs no se hizo de esperar, las primeras filas de la formación humana temblaron ante la fuerza del ataque enemigo, y aunque trataron de resistir heroicamente cayeron frente a las armas demoniacas.
            Los soldados humanos luchaban mientras las flechas seguían cayendo, poco a poco las flechas consiguieron matar a alguno de los cortzs por la cantidad de impactos que recibían, y los que se encontraban en las primeras filas empezaron a caer por la gran cantidad de heridas que sufrían. Pero aun así no era suficiente para diezmar a las fuerzas enemigas mientras que los humanos seguían cayendo en masa.
            Los cortzs no tardaron mucho en abrirse paso hasta la posición en la que se encontraba el escuadrón de Retsi. La mitad de su compañía estaba formada por lanceros por lo que podían mantener más tiempo a los cortzs alejados, no en vano tenían que evitar que se acercaran al rey Firtos. En menos de una hora de combates ya habían caído cerca de cuatro mil humanos frente a los doscientos cortzs que, con suerte, habían muerto.
            Cuando los cortzs estaban a punto de romper las defensas de la compañía de lanceros, los arqueros dejaron de disparar, eso solo podía significar dos cosas, o se habían quedado sin flechas o la caballería estaba preparada para cargar. La respuesta llego rápida, a ambos flancos se empezaron a oír los cascos de los caballos. Que los jinetes cargaran significaba que los magos estaban preparados, a lo lejos se empezaron a oír las explosiones lejanas en la retaguardia de los cortzs. Los jinetes servían de distracción mientras los magos se concentraban. La altura que les proporcionaban los caballos les permitía mirar a sus enemigos a la cara, e incluso alguno de los más hábiles conseguía matar cortzs decapitándolos.
            La carga de caballería y el ataque de los magos supusieron un aumento en las perdidas de los demonios pero ya era demasiado tarde para los lanceros, los cortzs habían roto la primera línea. Los soldados se defendían con valentía pero apenas conseguían herir a sus enemigos. El escuadrón de Retsi se encontraba casi al final de la compañía, pero eso solo significaba que sus enemigos tardarían un poco en llegar.
            La retaguardia de la compañía eran los más cercanos al rey por lo que  tenían la función de guardianes. Poseían unos grandes escudos que podía cubrirles casi en su totalidad así como una larga lanza con punta de acero que atravesaba con mayor facilidad las armaduras enemigas.
            Rápidamente los cortzs llegaron a los guardianes, estos consiguieron demorar el ataque enemigo.
            El ataque fue de una rapidez y una brutalidad tal que sorprendió a la mayoría de los soldados que pensaban que podían tener un mayor respiro. Pese a ser su primera batalla     Gort se defendía bastante bien e incluso había conseguido herir un par de veces a un cortz, pero eso no basto para evitar que el cortz que tenía delante le agarrara del escudo y se lo quitara.
            Gort miro a su rival mientras este alzaba el brazo de la espada, poco podía hacer para defenderse así que bajo la cabeza esperando el golpe que acabara con su vida, aunque intento poner a tientas su espada en el camino. Pero este golpe nunca llego, cuando alzo su vista para ver qué había pasado se encontró con la espalda del teniente Retsi que había recibido el impacto, un impacto de tal magnitud que le corto no solo la armadura sino también la cota de mallas y le hizo un corte profundo en el pecho.
            Retsi empezó a caer y poco a poco se hizo menos consciente de lo que ocurría a su alrededor, malamente vio como Gort se vengaba cortando la cabeza del cortz.
            Poco a poco empezó a sentir un gran frio que contrastaba con el calor que le daba la sangre que brotaba de la herida en su pecho. Sus piernas empezaron a fallar, ya no podían sostener su cuerpo, que empezaba a pesarle cada vez más, su visión se nublaba. El pecho le ardía con cada bocanada de aire que intentaba dar.
            Ni siquiera noto cuando tocaba el suelo, simplemente se encontraba allí, tumbado entre los cuerpos de sus compañeros y de los demonios.
            De pronto todo paso, ya no se oía el clamor del combate a su alrededor, ya no le ardía el pecho, ni sentía frio, su visión fue recuperándose poco a poco y no se encontraba en un campo de batalla, ni siquiera se encontraba en ningún sitio, simplemente podía ver una luz cegadora, cálida que le recorría todo el cuerpo.
            ¿Sería esa la sensación que se tenía al estar muerto?


Jose Carlos Ortega Diez (@Orteguilla25)

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