martes, 14 de julio de 2015

Relato - Acertijos en la Niebla

Se cuentan muchas historias sobre la niebla. Algunos dicen que es un fenómeno atmosférico surgido por la condensación de gotas de agua que enturbian la visibilidad, otros que es el velo que oculta los misterios que no deben ser descubiertos y quizás unos pocos crean esto último, que es el presagio de la llegada de un personaje cuanto menos peculiar: Acertijo. Nadie conoce su existencia ni puede asegurarla, más con esa palabra se conoce a este ser desconocido. Se desconoce si es un hombre o una mujer, ni siquiera si es una criatura terrenal, pero son muchas las historias que hablara sobre él o ella.
            No se sabe cuándo llegó ni de donde procede, simplemente un día apareció de entre la niebla y formuló su legendario acertijo. Este ser aparece durante las noches en que la niebla cubre un lugar del mundo al azar y se presenta ante personas que estén solas. No fuerza a nadie a participar en su juego; todo lo contrario, pues la libertad siempre pertenece a aquellos que lo ven. Quienes deciden no participar pueden ir en paz pero nunca lo olvidan, tal es así que tarde o temprano un nuevo encuentro con Acertijo vuelve a producirse y al final es este ser quien gana.
            El reto que propone este personaje a sus elegidos es el siguiente: resolver un acertijo. No parece algo preocupante, ¿verdad? Un simple acertijo no hace daño a nadie suelen decir, más para esta criatura los acertijos son el objeto de su existencia. Solo hay dos reglas en el juego: si aciertas, te concederá un deseo, da igual lo que pidas este ser te lo concederá; pero pobres de aquellos que fallan, pues jamás se les vuelve a ver. Quizás esto último tache de malvado a este ser, pues incontables son sus víctimas o más bien los desaparecidos.
            No es un reto para cobardes, intrépidos suelen tomar su reto pero pocos son los que lo consiguen. Una vez alguien consiguió resolver uno de sus acertijos y se le concedió la vida eterna, otro afortunado que sobrevivió al reto vivió una vida colmada de riquezas. El juego es justo pero arriesgado, más no a muchos espanta. Bien es sabido que la codicia es la debilidad de la humanidad, muchos se dejan arrastrar por ella y al final esa es su perdición. Querer cosas está bien, pero dejarse llevar por el deseo de poseer algo es la trampa que Acertijo tiene a aquellos que lo ven. No hace falta ser codicioso para caer en su trampa, pues basta con solo querer una cosa para sentirte tentado a participar en su juego.
            Acertijo no hace distinción entre sus elegidos, pues cualquiera puede ser partícipe de su prueba: niños, adolescentes, adultos, ancianos. Da igual, desde el momento en que te encuentras con la niebla quedas en sus manos. Os contaré el relato de quizás el más valiente que le hizo frente.
            Una noche de invierno con el cielo cuajado de estrellas, la niebla hizo su aparición y, con ella, Acertijo. No sabía a quién atrapo esa vez en su juego pero sintió una presencia, se sorprendieron él y su próximo retador al verse cara a cara. Era un chico joven, un adolescente de 15 años. No era muy distinto a cualquier otro que hubiera visto: pelo castaño, ojos color beige, alto y asustado. Es normal que el muchacho estuviera aterrado, nunca antes había visto a alguien como Acertijo.
            Se trataba de un ser cubierto por una capa negra, no se acertaba a ver nada de su cuerpo más allá de esta. Sus ojos eran dos círculos blancos, brillantes. No se veía su rostro, tan solo una máscara dividida en dos partes: la mitad izquierda negra, sonriente, y la mitad derecha blanca, entristecida. El muchacho no dijo nada, esperó a que Acertijo hablase.
            —Saludos, joven mortal —su voz era como un soplo de aire frío, como una voz perdida en la niebla—. Tengo un acertijo para ti, pero tú eliges si hacerle frente o no. Si triunfas, se te concederá lo que quieras, pero si pierdes, dejarás de existir. ¿Aceptas mi reto o huyes de él?
            El muchacho no respondió enseguida. La oferta era tentadora, pero no estaba seguro de hacerle frente al acertijo, entonces se le ocurrió algo que podría sacarle del problema. Era arriesgado, pero merecía la pena intentarlo.
            —Veo que te gustan los acertijos, ¿pero serías capaz de resolver uno? Te propongo algo: si aciertas mi acertijo, me someteré a tu prueba; pero si fallas, tendrás que concederme mi deseo. ¿Aceptas mi reto o huyes de él?
            Acertijo se sorprendió por la osadía del muchacho. Era su juego y solo él ponía las reglas, más le pareció divertido y no le preocupaba en absoluto perder. No había acertijo que no pudiera resolver.
            —Eres valiente, nunca antes un mortal me había retado —su voz tenía el mismo tono, más podía adivinarse cierta diversión en sus palabras—. Acepto lo que me propones. Veamos cuál es tu acertijo.
            El muchacho sonrió, feliz de que su treta hubiera funcionado. Sabía muy bien que acertijo formularía, uno que ni siquiera aquel ser sería capaz de adivinar. Con confianza en sí mismo, el muchacho volvió a hablar.
            —Está bien, este es mi acertijo: “Siempre está ahí pero no lo puedes ver, presente desde el inicio hasta el final de la vida. No tiene forma ni voz ni rostro, más jamás podrás librarte de él porque te acompañará como tu propia sombra. ¿Qué es?”
            Acertijo no hizo nada. No rió, tampoco respondió al instante. Permaneció un tiempo en silencio, meditando la respuesta a aquel acertijo. Podía tener muchas respuestas, más debía escoger la adecuada. El silencio se extendió por la niebla como un soplo gélido, como la esperanza perdida de todos aquellos que fracasaron antes que el chico. Tanto Acertijo como el muchacho dejaron que el tiempo pasase, el primero meditando la respuesta, el segundo esperándola.
            Cuando se creyó preparado para responder, Acertijo clavó sus ojos en el muchacho, creyéndose victorioso, e hizo algo que nunca antes había hecho: mostró una mano que hacía siglos nadie veía. Una mano envuelta en vendas surgió de la capa, un dedo blanco como el hueso señaló al muchacho.
            —Tu acertijo es digno de mi respeto, más fácil ha sido encontrar la respuesta. El silencio es mi elección, siempre presente en la vida y lo único que queda al final.
            El chico sonrió.
            —Siento decirte que no has acertado, el silencio podría ser la respuesta pero no la que yo buscaba. La respuesta es el miedo, algo que una criatura como tú dudo que sea capaz de sentir y, precisamente por eso, no pensaste en que esa podía ser la respuesta.
            Acertijo no dijo nada, el muchacho esperaba su ira por haber fallado en su propio juego. Eso nunca llego a suceder.
            —Has sido astuto, cierto es que no esperaba esa respuesta. Me declaro vencido, ¿qué deseas, joven mortal?
            Lo había logrado, sobrevivió al juego de Acertijo y podía pedir lo que quisiera. ¿Qué creéis que pidió? Lo único que Acertijo jamás había esperado oír.
            —No deseo riquezas ni vida eterna, vine aquí con la intención de acabar con tu diversión en este mundo —lo apuntó con un dedo desafiante y habló lleno de confianza—. He sido el ganador de tu juego y ahora esta es mi petición: no volverás a aparecer en este mundo. Vuelve al lugar de donde viniste y deja que la niebla vuelva a ser lo que era. Se acabó, Acertijo.
            Por primera vez en toda su existencia, Acertijo se quedó sin palabras. No dijo nada, en silenció llego y en silenció fue como se marchó. Desde entonces nada se ha vuelto a saber de este extraño ser, más aún se respetan los acertijos en respeto a su memoria.
            Los acertijos son retos dignos de aquellos que se atreven a resolverlos, pruebas que las grandes civilizaciones usaban para medir la inteligencia y la valentía. Así fue como terminó la historia de Acertijo, ¿pero que fue del muchacho que lo venció? La historia no conoce su nombre ni de dónde, más muchos lo apodaron con un adjetivo, por la cualidad que mostró en aquella ocasión: Astucia.
            Aquí dejo el último acertijo: “La fuerza no es su mayor cualidad, más vencerás siempre que la lleves contigo. ¿Qué es?” ¿Seréis capaces de resolverlo?

                                                                       Antonio Galindo López (@antoniogl_94)

7 comentarios:

  1. Me ha encantado. Gran relato, entretenido y fácil de leer. Comparto en mis redes. Un saludo.

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te gustase. La verdad es que estoy muy orgulloso de este relato, fue uno de los primeros que hice. Gracias por tu opinión. Un saludo

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  2. ¡Waaaao! Sin palabras me e quedado yo vamos ... Ole ole y ole :) te a quedado un precioso post porque te lo as marcado,bonita historia aunque yo soy muy mala para acertar los acertijos jajaja,besitos.

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    1. Me alegro de que te gustara :) Fue mi primer relato y me hace bastante ilusión que este gustando tanto. Te daré una pequeña pista sobre el acertijo: la respuesta está en el relato. Suerte!

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  3. Bueno. Cuando me dijiste que era tu primer relato... he de decir que estoy impresionada. Yo si te enseñara lo primero que escribí... (mejor no xD).

    Me encantan este tipo de historias, con un chico más listo de lo que debería, y con alguien poderoso que le reta a algo pero acaba cayendo en su propia trampa. Me recuerda a un jovencito de un cómic francés que leo (de mis favoritos pero que no conoces por ser francés xD) que era muy espabilado. También Kvothe jaja (está en todas partes!).

    Es corto y muy entretenido, siempre es una pena que sea tan corto!! Quiero más así, son del estilo que me gusta! Con intrigas y adivinanzas! Algún día meteré algo similar en mi novela ^^

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    1. Me alegro de que te gustase, la verdad es que me siento particularmente orgulloso de este.

      La verdad es que el argumento daba mucho juego, de por sí había muchas posibilidades pero me decante por esta, la de un protagonista en apariencia fácil de engañar pero que resulto ser más astuto que el propio Acertijo. ¿Hablas de Tintín por casualidad? Todos los personajes inteligentes y jovenes se parecen a Kvothe, es el patrón de esa clase de personajes xD

      Suele pasar con los relatos, tranquila que ya leerás algo más largo en el futuro. Puedes decir que te di la idea, no me importaría ayudarte en esa parte. Un placer tenerte por aquí, Leila :)

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    2. No, Tintin es belga!! Jajaj el chico se llama Jolan, del comic Thorgal, es sobre la mitología nórdica y los vikingos... está genial, creo que está en castellano por ahí jaja pero tiene ya sus años, aunque hoy en día sigue habiendo nuevos tomos!

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